Una lumbre que no se apaga

tributo_fidelLlegan de muchas partes. Es una caravana de batas blancas. Son médicos, enfermeros, estomatólogos, licenciados… que abrazan una misma vocación, un mismo ideal. Es 3 de diciembre y encuentran en este, su día, la oportunidad de enaltecer una profesión que salva vidas. Esta vez, también vienen en “cuadro apretado”, pero el dolor empaña los ojos, entristece el alma; es inevitable. Falta la figura del líder, el hombre que hizo de la salud un derecho de todos.

A la par de la tristeza, también emana ese sentimiento de serle fiel a su legado. La salud pública es uno de los pilares principales de esa obra que soñó desde el Moncada, y materializó tras el triunfo revolucionario. En Las Tunas, como en todo el país, niños y adultos morían por enfermedades curables, no había programa de atención materno-infantil, del escolar, de los trabajadores.

Aquí solo existían 18 médicos en las zonas rurales y 53 en los barrios de la ciudad; de 24 enfermeros, solo ocho eran graduados. De manera similar ocurría con otras especialidades. La gran mayoría de los servicios médicos eran privados (clínicas y consultas particulares); las pocas unidades estatales carecían de las más mínimas condiciones de atención general a los ingresados.

Hoy, en esta provincia, los indicadores hablan por sí solos de los avances. Las instalaciones de servicio médico rural, de los policlínicos, hospitales, centros profilácticos y de tratamiento especializado prestan asistencia gratuita. Cada año se logran bajos índices de mortalidad infantil y la esperanza de vida al nacer es de 79 años.Las personas tienen acceso a  exámenes médicos periódicos, vacunación general y otras medidas preventivas. Se desarrollan  planes de divulgación sanitaria y muchos otros programas que exaltan este sistema social.

Fidel no solo habló de la calidad técnica, sino de la humana. “[…] como si fuera su hijo, como si fuera su hermano, como si fuera su esposa, como si fuera sus padres (…) Así, con ese principio, debe trabajar un trabajador de la salud, porque no es cualquier trabajo (…) no hay nada tan sensible al ser humano como las cuestiones que se refieren a la salud”.

Su preocupación constante por la formación y superación de la personal data desde los primeros años de la Revolución. En la inauguración del Complejo de Salud “Ernesto Che Guevara” expresó “… me imagino el futuro: un nuevo centro de formación de especialistas altamente calificados,  de nuevos médicos para satisfacer las necesidades de nuestro pueblo […]”. Sus palabras se hicieron realidad con la creación de facultades médicas en las localidades, devenidas hoy en universidades de Ciencias Médicas.

El anheloimages de convertir la salud en un bien de cada ciudadano fueron bases de su concepción solidaria e internacionalista. Actualmente los colaboradores tuneros presentan asistencia en más de 50 países.  “Ni una sola vez, a lo largo de su abnegada historia revolucionaria, nuestro pueblo dejó de ofrecer su ayuda médica solidaria (…) Nosotros demostraremos que hay respuesta a muchas de las tragedias del planeta.  Nosotros demostramos que el ser humano puede y debe ser mejor…”, expresó en la constitución del contingente Henry Revee.

Y porque preservar sus ideas también significa prolongar la vida, su ejército de batas blancas, aquí en Las Tunas, en Cuba y más allá, este 3 de diciembre Día de la Medicina Latinoamericana, sella un pacto de fidelidad. La lumbre que encendió ya nadie podrá apagarla,  la salud es y será un derecho del pueblo.

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Las Tunas abraza a Fidel

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“Papá grábalo todo” escuché entre la multitud, una hora antes de ver pasar el cortejo fúnebre con la cenizas de nuestro Fidel. Supe que era un niño de seis años, su mamá que también estaba a la espera, lo comentó a un señor: “está despierto desde la madrugada y exigió que pusiéramos el despertador, no quería perderse este momento.

Niños, jóvenes, ancianos se dieron cita desde muy temprano en las calles tuneras, convocados por el amor a su líder para abrazarlo en un último adiós. Por más de cuatro horas el pueblo esperó al Comandante, ni el sol ni el agotamiento físico mitigaron el ímpetu de tanta gente, esa necesidad de tenerlo cerca para despedirlo en su viaje a la eternidad.

Quienes vivimos este día, también hicimos historia. Y en la posteridad, los libros hablarán de las emociones, el dolor, las lágrimas, el silencio…Y quizás los pioneros del mañana logren conmoverse  entre versos, escritos, anécdotas. Pero esta sensación que estremece el pecho, la muchedumbre desbordante y las voces multiplicadas en un  ¡YO SOY FIDEL!; eso simplemente no se puede contar, hay que vivirlo, hay que sentirlo.

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Después de su paso, sobrevino un vacío, esa sensación de pérdida; lágrimas en los ojos, madres consolando a sus pequeños, ancianos llevados de las manos, una ciudad entristecida…

Hoy Las Tunas dice un hasta siempre a su Comandante invicto. Y quienes le amamos preferimos recordarlo así, con una sonrisa, en lo más alto del podio, eterno timonel de este barco.

Siamesas unidas por amor a Fidel

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Mayelín

“Yo no conocí al Comandante personalmente, pero le debo mucho a esta Revolución. Mi mamá llevaba dentro de su carnet de impedida y de identidad una foto de Fidel. Antes de fallecer –hace ya cinco años- se quitó el oxígeno y dijo: ¡Viva Fidel!”, recuerda  Mayelín Téllez Bruzón, siamesa nacida en Las Tunas.

Y no faltaban motivos a la señora Adelina para dedicar su último pensamiento al hombre, artífice del desarrollo de la Salud en Cuba. El 18 de diciembre de 1973, esta mujer dio a luz a unas siamesas, unidas por el abdomen. Días después, fueron intervenidas en el hospital Lenin de Holguín, por un equipo multidisciplinario encabezado por el doctor Rafael Vázquez.

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Mayelín y Maylín

Las niñas se convirtieron en las primeras sobrevivientes a una separación quirúrgica en Latinoamérica. El suceso, uno de los más trascendentes en la historia de la medicina cubana, se hizo realidad gracias al desarrollo de esta ciencia tras el triunfo revolucionario en enero de 1959.

“Nos conmovimos mucho con la muerte de nuestro líder y hablo también en nombre de mi hermana Maylín. Precisamente ayer conversé con el médico que nos operó en el Lenin, al que también le estamos agradecidas.”

A estas féminas se les ve caminar las calles de Las Tunas sanas y felices. Ambas son madres y si algo las une más allá de la sangre, del amor, es sin dudas, la gratitud infinita con Fidel. Ellas también son hijas de esta obra que se llama Revolución.

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El abrazo que impulsó a Lídice

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEl llanto se traga de a poco su voz. La muerte de Fidel lacera; estruja, fragmenta el corazón. Mira al alrededor y descubre un auditorio enjugando lágrimas. Algo muy dentro, la impulsa a seguir; y lo consigue. Sus relatos traen de vuelta al líder; se siente allí, más vivo que nunca. Quienes la escuchan agradecen el gesto.

“Me hubiese gustado compartir este testimonio en otras circunstancias, hoy lo hago con orgullo, pero también con inmenso dolor”, expresa Lídice Leyva Marrero, funcionaria de Promoción y Educación para la Salud.

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“Tuve el privilegio de conocerlo en el 2003 antes de viajar a Venezuela para prestar colaboración médica. Se reunió con nosotros alrededor de tres horas; él se sentía orgulloso de su ejército de batas blancas.

Después en otro salón donde tuvimos la oportunidad de conversar con más cercanía y le dije: Comandante yo dejo a mi hija de cuatro años y eso me tiene muy deprimida, pero con un abrazo y un beso suyo estoy segura que podré enfrentarlo de otra manera. Fidel me cogió por el brazo y me dio un beso y un abrazo, que los llevaré por siempre.”, recuerda con emoción.

Y a Lídice, la suerte le acompaña. La oportunidad que tantos cubanos deseábamos, tocó dos veces a su puerta. Ella es, sencillamente, una mujer privilegiada. “La segunda vez que lo vi fue antes de partir hacia Pakistán. Yo iba bajando una escalinata junto a un grupo de profesionales de la salud, como soy pequeña mis pasos eran cortos y el guardaespaldas me empujaba. Él se percató y me dijo: venga para acá conmigo para que no la empujen más.”

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A la obra revolucionaria, echa a manos de Fidel, esta mujer debe algo más que su formación como médico, su vida. “Nací ocho años después del triunfo de 1959 en una familia humilde. Mi deuda va más allá de haberme hecho médico, llegué de mi misión en Venezuela con una enfermedad oncohematolológica, y el tratamiento de un mes vale 2000 dólares. En otro país me hubiese muerto porque no puedo pagarlo; sin embargo en Cuba es gratis. Estaré eternamente agradecida a esta Revolución y a nuestro líder.”

 

Fidel por siempre en los profesionales de la Salud

indicppeCon Fidel nació una nueva esperanza. Los humildes de entonces se aferraron con fuerza a sus promesas de joven rebelde y revolucionario. Allí, en una sala de juzgado, frente a un Tribunal de Justicia con la sola compañía de sus convicciones y el dolor de la pérdida de tantos hermanos, retrató la Cuba de entonces. Aquel alegato de autodefensa se convirtió en un programa político que trazó el camino de la Revolución.

Denunció la situación de la salud del pueblo de la época. Y no faltaron esfuerzos para cambiar esa realidad tras el triunfo de 1959. De aquel panorama desgarrador de muerte y enfermedades solo queda el recuerdo. Ahora las personas tienen acceso gratuito a los servicios médicos, y se desarrollan programas para mejorar cada día la calidad de la asistencia.

Médicos, enfermeras, estomatólogos, tecnólogos… hoy agradecen su formación a nuestro líder, impulsor de la salud en el país y el mundo. Muchos lloran su muerte. Es inevitable. Pero también se sienten más comprometidos a seguir su obra.

“Gracias al él hemos podido lograr una educación gratuita, salud y forjarnos como jóvenes del futuro. Su muerte nos impactó a todos. Ahora nos toca seguir su ejemplo”, dijo a 26 Yaditza Hidalgo Gómez, licenciada en enfermería.

Marcelis Melo Pérez, licenciada en medicina transfusional, también comparte sus impresiones. “Desde que nací conozco la Revolución,  llevo 17 años como militante de la juventud. Soy nacida en un barrio de Jobabo y mi abuelo fue combatiente. De no haber sido por Fidel, hoy no sería médico. A él agradezco todo lo soy. Al saber la noticia de su muerte lloré mucho, aquí los padres de los  niños ingresados en terapia intensiva del Pediátrico también estaban muy afectados.”indice

En otras tierras tuneros que cumplen misión internacionalista, también sintieron el dolor profundo de la pérdida. Desde Qatar, el estomatólogo Omelio Fontaine Machado tampoco podía creerlo. “Al amanecer supe la noticia y quedé consternado, se me hizo un nudo en la garganta. Soy consciente de que vive en cada cubano formado por esta Revolución, pues nos motivó a estudiar y forjarnos como hombres de bien. Y sobre todo a los que integramos el gran ejército de las batas blancas.”

“Firmamos el libro de las condolencias en la embajada de Cuba en Qatar. Los más de 450 miembros de esta brigada estamos dispuestos a reafirmar las conquistas y cumplir con nuestro deber de brindar asistencia en Cuba y en cualquier parte del mundo.”, agregó Fontaine.

Los estudiantes también tienen mucho que agradecer. “Todas la generaciones de cubanos consideramos a Fidel como una figura histórica, artífice de muchas obras. Lo hemos tenido por años y ahora nos corresponde acostumbrarnos a vivir sin él, sin dejar morir sus ideas”, expresó Rafael David Bonet, estudiante de cuarto año de la carrera de Medicina.

Yenny Pérez Álvares, metodóloga de trabajo educativo de la carrera de Medicina refirió: “El hecho de que la vida tenga límites no significa que uno esté preparado para la muerte de seres amados como lo era y lo es Fidel. De él nos queda el legado, su deseo de hacer de los trabajadores de salud hombres de ciencia. Seguiremos formando personal médico y brindando nuestros servicios cada día con mayor calidad”

 

El privilegio de compartir con Fidel

15218392_1159139100866636_1440348025_nRostros sorprendidos, lágrimas, sentimientos encontrados, impotencia, desconcierto… y más. Fidel ha muerto. Nadie lo esperaba ni siquiera sus  enemigos. Se fue, así, en silencio, sin tiempo a las despedidas. Y ese adiós nunca existió, porque su partida no es el final de la vida, sino un paso a la inmortalidad. Ahora está aquí, multiplicado en miles de cubanos y hermanos de otras naciones.

Su personalidad despierta diversas lecturas. Y cada quien guarda un Fidel propio, independiente a esa figura artífice de cambios trascendentales que traspasó las fronteras de Cuba. Aquellos que compartieron con él, aunque solo fuera por breves instantes, hicieron realidad el sueño de muchos de los que anhelábamos abrazarlo.

Ese inmenso privilegio lo tuvo Lenia Caridad Romero Figueredo, especialista en  Medicina General Integral, durante la despedida del segundo grupo que cumpliría misión internacionalista en Venezuela en el año 2003. “Ya lo esperábamos, pero entró sin que nadie se percatara. De repente estaba frente a nosotros. Conversó por horas sobre nuestro trabajo y la responsabilidad de haber sido el grupo seleccionado para ayudar al pueblo venezolano. Nos llamó ejército de batas blancas.

Me besó y me puso la mano en la cabeza diciendo que esperaba lo mejor de nosotros. Su mano se sentía pesada. Yo le dije que se despreocupara, que no lo íbamos a defraudar. Fue una emoción indescriptible, siento mucho orgullo de haberlo conocido.”

15207806_115917ii0684196811_353602156_nPasaron 13 años de aquel encuentro. Lenia cumplió su compromiso con nuestro líder; su talento también lo puso al servicio de  los pacientes de Haití y actualmente brinda colaboración en Brasil. Allí recibió la triste noticia que marcó a todos los revolucionarios del mundo.

“Lo supe a las tres de la mañana,  por un correo que pasó mi coordinador. No pude conciliar el sueño, me levanté y llamé a mis compañeras. Lloramos la gran pérdida, aún estamos impactadas. Pienso en Fidel como el guía que nos inculcó valores y principios que hacen hoy de nosotros mejores personas y profesionales. Transformó la nación y puso la salud al servicio de los humildes; algunos de los logros son el bajo índice de mortalidad infantil y el aumento de la esperanza vida al nacer.”

Para Lenia, la mano de Fidel sobre su cabeza selló una responsabilidad de por vida. “Nada va a cambiar, ya no está entre nosotros físicamente, pero su legado vive en nuestros corazones. El accionar diario –acorde con su pensamiento- será la mayor prueba de fidelidad”.

Nuestro gigante invencible partió. Eso es un hecho, como también lo es que pasó a una dimensión superior; la eternidad. Y poco a poco su imagen se confunde  en el verde de este caimán, el azul de este cielo, el trinar de un pájaro, las aguas de los mares… Vuelve a la carga, esta vez desde el silencio, y no necesita un cuerpo ni una voz; porque sencillamente Fidel habita en nosotros, Fidel es Cuba, es América, es el mundo, es Revolución.

 

 

 

¡Basta ya!

imallgesOtra vez lo vio. Ya pasó una década y aquello que había decido enterrar en lo más recóndito de su memoria, regresó a golpear su presente. Bastó un cruce de esquina para sentir aquellas manos abofeteando su cara; ese fue el principio de una golpiza que la llevaría a una sala de hospital. Después de eso, decidió apartar a ese hombre de su vida; lleva consigo cicatrices por todo el cuerpo, y en el alma Lee el resto de esta entrada

Para no enfermar en un respiro

indicePor su comportamiento estacional, las infecciones respiratorias agudas (IRA) se convierten -a partir de estos meses del año- en la causa más común de atención médica, ausencia laboral y escolar, y hospitalización.

Yuditza Pupo, especialista de primer grado en Pediatría que presta asistencia en la sala de respiratorio del hospital pediátrico Mártires de Las Tunas, comentó a 26 que en esta época siempre hay un alza de estas infecciones y los grupos que más ingresan por esas causas son los lactantes y en  las edades comprendidas entre uno y cinco años.

“Aunque no es alarmante la cantidad de pacientes que han pasado por el servicio, si hemos atendido a niños asmáticos descompensados, neumonías, catarros, otitis media… La bronquiolitis es más frecuente en menores de seis meses y puede traer complicaciones como insuficiencias respiratorias agudas.”

La vigilancia virológica desarrollada a nivel de país confirma que actualmente circula la influenza A y B.  Las principales manifestaciones tanto en infantes como en adultos son la dificultad respiratoria, fiebre elevada, toma del estado general, entre otras. Lee el resto de esta entrada

Las luces de Justina

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“Estoy viento en popa y a toda vela” me dijo con tal firmeza que arrancó de golpe cualquier incertidumbre sobre la vitalidad de sus 100 años. Justina ya no puede ver los colores de la vida, pero mira con el corazón e irradia luz. Superó muchos obstáculos y todos los pronósticos, incluso los suyos propios. “Es una bendición, yo misma me pregunto cómo he llegado a esta edad con lo mucho que he trabajado.”

El tiempo implacable hizo de las suyas; lleva consigo una joroba en la espalda, arrugas en la piel y un pelo encanecido, y aun así es una mujer adorable y bella. Así la vieron mis ojos. Tomé sus suaves manos y juntas iniciamos un viaje al pasado hasta llegar a la señora centenaria de hoy.

Justina Román Marrero es la cuarta de 13 hermanos. Desde muy niña ayudó a la mamá en los quehaceres domésticos y su juventud fue de muchos sacrificios. “Yo lavé en el río, en pedazos de gomas de tractores, y cubos. Una vez mi madre me dijo: hija tú no te cansas, desde los siete años estás lavando y planchando, y ya tienes 82 años.

No me quiero ni acordar de aquel triste período; el gobierno de Machado acabó con Cuba. Quienes tenían un kilo eran ricos, aquí lo que se comía era harina sin sal y sin manteca; le decían la flota de ida y vuelta. Muchos no resistían y morían, gracias a Dios yo viví aquellos años y estoy aquí.”

FIDEL Y LA REVOLUCIÓN EN JUSTINA

“Para mí Fidel es un mesías, lo más grande que ha dado la naturaleza porque transformó la República de Cuba. Yo conservo una tarjeta que firmada por él y   sufro cuando me dicen que está viejito porque no puedo verlo.

Hice guardia durante 15 años y tengo mi diploma. Soy cederista, federada, comunista y fidelista; y llevo a esta Revolución hasta que me muera… y créame, luché por ella.”

Un arsenal de anécdotas almacena en su memoria; cada una de ellas repletas de pasión verdadera, humildad y valentía. “Una noche cerca de donde yo vivía, vi a dos guardias agachados que buscaban a alguien. Pensé que al verme iban a disparar, pero logré entrar a la casa desapercibida. Al día siguiente alerté a los vecinos, salvando así, al hombre perseguido.

Mi hija mayor era de la clandestinidad en el período de Batista y llevaba medicina y dinero a los alzados a Santiago de Cuba. Yo la apoyé siempre y pasé mis susticos.”

Onel Calderón, uno de sus hijos comenta que su madre pasó muchas vicisitudes en los gobiernos anteriores. “Aprendí todo lo que soy de mi mamá; ella nos inculcó el amor a Fidel, a la Revolución y al pueblo. No tengo palabras para definir la alegría de tenerla.”

AFORTUNADA EN EL AMOR

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“Mi primer enamorado fue capturado y golpeado durante el Machadato. Cuando lo vi en ese estado empecé a llorar, no se parecía a él. Tuvo que esconderse y después de la caída de ese gobierno, el hermano se lo llevó para Holguín y tuvo un accidente. Nunca más lo vi.”

Después conocí a Hermógenes, el padre de mis hijos; fuimos novios dos años antes de casarnos. Duramos 79 de matrimonio; murió aquí, en mis brazos. Era celoso, pero no me lo demostraba. Recuerdo que un día, ya yo con 92 años, le digo al panadero: deme un pan bien tostadito y bueno. El joven me responde ¿así lindo como usted? Me sonreí y le contesto, ya a mis años eso es difícil. El muchacho refutó: el corazón nunca es viejo, yo tengo 45.

Desde dentro mi esposo no nos quitaba la vista, pues según él, aquel muchacho me miraba con interés y parecía que quería besarme. Entonces me hice la brava y Hermógenes me abrazó y dijo; vieja no te molestes tu todavía das un susto,  yo vivo orgulloso de ti.”, ríe mientras rememora el momento.

Entre jaranas y anécdotas descubro que el amor de Justina no termina con su compañero de vida. A ella la vejez le trajo una relación idílica con la poesía. “Ya he creado unas 15,  no puedo escribirlas, pero las guardo en mi memoria”. He dedicado mis versos a la amistad, a Fidel, a los cinco Héroes, a mi esposo…”

UNA MUJER FELIZ

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“Me siento satisfecha de lo que he logrado. Uno de mis nietecitos me dice: abuela no se puede morir porque usted es el árbol de la familia y nosotros sus ramas. He criado cuatro generaciones y soy feliz porque tengo a mis nueve hijos vivos.”

Ada Pastora Calderón Román, la hija mayor, expresa con orgullo. “Ella es maravillosa, nos dio una excelente crianza. Yo me he regido por esas enseñanzas y las trasmito a mis descendientes.”

Para Omar Calderón Román, otro de sus retoños, “todo gira alrededor de ella; es atenta, cariñosa, sensible y sobre todo muy humana, siempre está pendiente de todos.”

A Justina esa madera le viene en los genes. Su mamá vivió 96 años y el papá más de 100. Actualmente dos de sus hermanos también le acompañan; una de 94 y el otro sobrepasa las ocho décadas. Una herencia que de seguro a muchos les gustaría compartir. ¿El secreto? Ni ella misma lo sabe. Creo que si algo ha influido es el espirito luchador de esta mujer.

Volver a ver es su gran deseo, pero una cirugía es bien complicada a esa edad. Sin embargo, Justina tiene muchos ojos que guían su camino, manos que la sostienen y pies que le ayudan andar. Ella es el tesoro de su familia y viceversa, ojalá sus luces envuelvan a todos por muchos años más.

Ojos tuneros atentos a la Diabetes

indeLa alta incidencia de diabetes mellitus en esta provincia constituye motivo de preocupación y ocupación de los especialistas, quienes junto a los pacientes se unen en el Día Mundial de esta afección para promover su prevención y vigilancia.

La efeméride es una oportunidad para concienciar a las personas sobre los hábitos de vida saludables como la práctica de ejercicios físicos desde edades tempranas, una dieta rica en frutas y vegetales, libre de exceso de grasas, azúcares y carbohidratos.

Xiomara Caballero Fernández, directora del Centro de Atención al Paciente Diabético dijo a 26 que hoy se realiza una actividad en esta institución de salud con niños de escuelas primarias y círculos infantiles, entre ellos algunos que padecen la enfermedad. La celebración incluye la exposición de comidas sanas, una charla educativa, la presentación de payasos…

La labor inicia en la atención primaria de salud con la detección y atención de pacientes afectados por este padecimiento crónico a través de consultas multidisciplinarias y la educación familiar en los Centros de Atención y Educación al Diabético.

Las Escuelas Populares para Diabéticos, es otra de las alternativas en este territorio. Que no solo asiste y educa a los  pacientes dispensarizados, sino además a la familia.  Aquí se enseña cómo prevenir y convivir condición, catalogada por muchos como una epidemia mundial.

Según los estudios recientes en Cuba, el sedentarismo y la obesidad constituyen los principales factores de riesgos de este trastorno. Igualmente se conoce que esta asesina silenciosa en el 30 por ciento de los casos  no se diagnostica oportunamente y es la octava causa de muerte en el país. Por ello, este año la jornada enfatiza en su diagnóstico temprano.

La Federación Mundial de la afección lanzó la campaña bajo el lema ‘Ojo con la Diabetes’; y promueve dos mensajes esenciales: La detección de la diabetes tipo 2 y la localización de sus complicaciones.

El 20 de diciembre de 2006, la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) aprobó una resolución que reconoce la diabetes como una enfermedad crónica, debilitante y costosa. Al siguiente año comenzó a celebrarse su Día Mundial.

Esta patología se clasifica en cuatro grupos, Diabetes Mellitus tipo 1, tipo 2, Diabetes gestacional y otros tipos de Diabetes Mellitus menores. Sus posibles complicaciones incluyen ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares, insuficiencia renal, amputación de piernas, pérdida de visión y daños neurológicos.