Para que la vida lata mejor

Todo empezó, quizás, en aquellas fiestas de familia cuando veía a su padre deleitarse con cada trago de ron y “alimentar” con bocanadas de humo los pulmones de todos. En aquel entonces, José solo tenía 14 años y no le permitían beber un sorbo de alcohol ni llevar un cigarro a la boca. “Haz lo que digo y no lo que hago” era la frase predilecta de los adultos.
Con el tiempo el adolescente empezó a salir de casa y a compartir con los amigos del vecindario. Al principio, esas reuniones solo tenían el fin de la sana diversión, pero luego se convirtieron en clubes de aprendizaje para fumar y consumir bebidas alcohólicas, a escondidas de los padres. Así inició el camino de quien se convertiría en un irremediable fumador.
José condenó a sus hijos a vivir en la misma sombra. Murió joven, a los 42 años, de un infarto. Los médicos aseguraron que los malos hábitos de vida fueron los causantes de aquel súbito final.
Historias como estas tocan las fibras de la sensibilidad y convidan a la reflexión. ¿Sufren hoy muchas personas enfermedades cardiovasculares? ¿Cuán responsables somos de la aparición de esos eventos? ¿Son evitables?
En la búsqueda de respuestas
Las afecciones del corazón constituyen la principal causa de fallecimientos a nivel mundial y superan las muertes causadas por el sida y los padecimientos infecciosos y pulmonares. En la provincia se ubican en el segundo puesto, antecedidas por el cáncer.
Estas dolencias -esencialmente los infartos de miocardio- afectan no solo a la población anciana, sino a varios grupos de edades. Estudios recientes en el territorio avalan que el 11 por ciento de los infartos ocurren en los tuneros menores de 50 años.
La cardiopatía isquémica, en todas sus formas de presentación, es la afección desde el punto de vista cardiovascular más frecuente, según refirió el Maykel Santos Medina, jefe de servicio del Hospital Ernesto Guevara de la Serna.
“En esta sala – explicó el cardiólogo- ingresamos a pacientes aquejados de síndrome coronario agudo, que incluye a los que sufren infarto agudo de miocardio o anginas inestables agudas en sus diferentes variantes. También a los que padecen de problema valvular en estadio severo o de arritmias que comprometen la vida.”
¿Cómo saber que estamos en presencia de este tipo de eventos?
“El dolor de origen cardiovascular es el primer síntoma que anuncia la presencia de un suceso coronario agudo; se caracteriza por ser opresivo, intenso en la región retroesternal. Diversas personas lo asocian a la sensación de asfixia, estrangulación. Las molestias se pueden irradiar a la mandíbula y al brazo izquierdo”, expuso el doctor.
“Todo ello -agregó- puede ir acompañado de palidez, náuseas, vómitos y palpitaciones. Se debe acudir de manera inmediata a una institución médica a recibir las atenciones requeridas.”
El servicio de cardiología del hospital provincial consta de una unidad de cuidados intensivos coronarios con todo el personal capacitado y un área de consulta externa para realizar el seguimiento a los egresados o a los afectados de cualquier dolencia cardiovascular que requieren del cuidado de un especialista.
Pum, pum…
Investigaciones actuales confirman que el control de los factores de riesgo cardiovasculares (la obesidad, el hábito de fumar y la hipertensión…) disminuye alrededor del 50 por ciento de la mortalidad por infarto agudo de miocardio.
En años venideros se prevé que esos peligros, unidos al envejecimiento poblacional, incrementen las anomalías cardiacas. De ahí la importancia de las acciones de promoción y prevención de salud desde la atención primaria.
“La diabetes mellitus y la hipertensión –insistió el doctor- son enfermedades crónicas que deben mantenerse controladas. Sin embargo, de los 187 pacientes ingresados el pasado año con infartos, un 50 por ciento eran fumadores y el 80 por ciento hipertensos (50 por ciento de estos descontrolados).”
No perdamos la oportunidad de revisar nuestra conducta. Tal vez, aunque solo sea por breves instantes, el silencio se convierta en un grito interior y un suspiro de comprensión nos anuncie la hora de modificar hábitos inadecuados para sentir dentro del pecho los latidos de un corazón sano y feliz.

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Publicado el enero 17, 2013 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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