“Heberprot-P” anda con paso firme

herbe-1-1A los 80 años, Elsa Fernández Pérez aún irradia luz y cautiva con su tierna belleza. El tiempo no ha podido apagar la juventud que conserva en el alma. Pareciera que esperó la tercera edad con paciencia, para impregnarle un toque particular de hermosura como a ese vino que se guarda en casa para degustar cuando se hace añejo.

Ahora no es la jovencita esbelta que de seguro “detenía el tránsito”, mas sí la abuela dulce que muchos desearíamos tener o el reflejo de lo que quisiéramos ser en el futuro. Quizás por ello, quien la conoce no puede evitar una fuerte opresión en el pecho al ver sus ojos henchidos de lágrimas, mientras rememora el momento que ella misma califica como el más terrible de su vida.

A Elsa, la idea de que pudo perder una de las extremidades inferiores a causa de una úlcera de pie diabético (UPD), aún le aterra y hace temblar su voz. Todavía no sabe explicarse cómo de la noche a la mañana el talón de su pie derecho sufrió una grave lesión.

“Yo no sé cómo ocurrió todo, tal vez  el roce de la chancleta me causó ese daño. Pensé que me iban a amputar, ahora veo el calcañal sano y me parece que es mentira”, declara, con una mezcla de tristeza y alegría.

Juana Hilda Pérez, su hija, sufrió con igual intensidad esa si-tuación. “Cuando llevamos a mi mamá al policlínico tenía el pie en una fase descompuesta y con fetidez. Allí le hicieron tremenda limpieza, le quitaron toda la piel podrida y quedó casi en el hueso. Me traumaticé porque pensé que el final sería fatal y bajé un aproximado de 20 libras.”

Ambas corroboran la efectividad del Heberprot-P, un producto hijo de la biotecnología cubana capaz de acelerar la cicatrización de UPD profundas y complejas y disminuir el riesgo de la amputación. Pero esta “suerte” no es una exclusividad para ellas, pues todos los cubanos con ese padecimiento reciben los beneficios del fármaco de manera gratuita.

UNA BENDICIÓN CADA VEZ MÁS CERCANA

Hace unos años, Elsa hubiese tenido que acudir al hospital Guevara a recibir el tratamiento. Sin embargo, hoy en su área de salud del policlínico Piti Fajardo existen las condiciones necesarias para ofrecer con calidad el servicio.

“La paciente llegó a nuestro centro con una UPD grado cuatro, fiebre alta y la lesión infectada. Después de la aplicación de las 26 inyecciones del medicamento se recuperó satisfactoriamente”, explicó la enfermera Odalys López Reyes.

Los lunes, miércoles y viernes se realiza la aplicación del fármaco a los remitidos de las consultas del centro de atención al diabético, consultorios del Médico y la Enfermera de la Familia, del nivel hospitalario y de las pesquisas del podólogo.

La diabetóloga Isabel García Fernández destaca que desde que comenzó a emplearse el biofármaco en la atención primaria de salud, han disminuido los costos hospitalarios. Además, los aquejados obtienen mayores beneficios, pues ahora son asistidos cerca del hogar y la familia está más comprometida en ese proceso.

Actualmente, el índice de amputación en la provincia ha decrecido a un 10 por ciento y se han incluido este año al procedimiento más de 300 personas.

CADA MINUTO CUENTA

Los diabéticos suelen padecer de insuficiencia arterial y como consecuencia pierden la sensibilidad de sus piernas. De manera que cualquier enfermo puede pincharse un pie y no sentir el dolor, por lo que la generalidad acude en las etapas de mayor complicación.

Ante esta realidad, es necesario mantener un especial cuidado de los pies y atender a tiempo las heridas por mínimas que parezcan, pues en esos casos cada minuto cuenta.

La podóloga Kirenia Hernández Pérez comentó que estos pacientes deben secarse los pies con un paño blanco y no caminar descalzos. Asimismo, se recomienda el uso de medias sueltas, preferiblemente de colores claros y zapatos cómodos no muy ajustados ni de puntera estrecha.

“Es muy importante -declara- visitar mensualmente al podólogo para cortarse las uñas y quitarse las callosidades, que se convierten en ampollas y luego en lesiones.”

Después del diagnóstico de una UPD hay que extremar las medidas. La higiene, el reposo y una adecuada dieta son esenciales en la recuperación del paciente. En ello también influye la dosis de amor que agregan los profesionales al tratamiento, tal como confesó Juana Hilda: “El Heberprot-P salvó la pierna de mi mamá, pero el cariño y la constancia del personal médico fueron determinantes.”

La recompensa a esa entrega diaria vale más que cualquier fortuna en el mundo: el agradecimiento y las esperanzas renovadas de miles de personas, que alguna vez imaginaron no volver a andar por la vida.

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Publicado el marzo 1, 2013 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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