Atrapado sin salida

fotoXiomara nunca antes había visto a aquel hombre, pero bastó que mencionara el parentesco con su fallecido esposo para abrirle las puertas del hogar y también del corazón. En el rostro de ese señor de apariencia sincera descubrió una semejanza con su compañero de vida que le conmovió el alma. Y quizás por ese amor que perdura más allá de la muerte o porque simplemente es su naturaleza, sintió una enorme necesidad de tenderle la mano.

“Después de presentarse como primo de mi esposo – recuerda Xiomara- me contó que su papá de 100 años estaba muy grave en el hospital y que por eso hacía días no tomaba café ni se bañaba. No dudé en brindarle apoyo y preparé una jaba muy linda (regalo de una amiga que cumplió misión en Venezuela) con un jabón de lavar, otro de baño, un paquete de detergente, cinco sobres de café y 10 pesos.

“Él se comprometió a regresar y jamás volvió. Entonces comencé a sospechar que me había estafado y lo comprobé con otras personas del barrio con las que utilizó métodos parecidos para engañarlos.”

Xiomara Morales Palmero, residente en la calle 24 de Febrero esquina Lico Cruz ya había perdido las esperanzas de recuperar sus cosas. Pero por azar del destino o porque probablemente el estafador quería repetir la “hazaña”, ella volvió a encontrarlo en el camino, con la diferencia de que esta vez los vientos soplarían a su favor.

“Una vecina reconoció al delincuente y me avisa de inmediato. Yo salí de prisa y alcancé a abrazarlo por la espalda. En tono cariñoso le digo: mi vida pasaste por mi casa y no llegaste, ven que voy a hacerte un buchito de café. En todo momento traté de ganarme su confianza para que no descubriera mis verdaderas intenciones.

“Cuando ya estaba sentado en la sala, agarré el candado sin que él se percatara y me dirigí hacia la puerta. Luego salí muy rápido, cerré la reja y acudí a una vecina para que llamara a la policía. A los cinco minutos llegaron los agentes; nos dirigimos a la estación y relaté todo lo ocurrido. Tiempo después el ciudadano recibió la merecida sanción ante los tribunales de Justicia.

A Xiomara aún se le ensombrece el rostro cuando recuerda el suceso, ya no por los bienes materiales, sino por el ultraje, incluso psicológico, del que fue víctima. Aquel personaje con apariencia humilde y sincera se valió de argumentos emocionales y ese insulto no tiene reparos.

Aún así, confiesa sentirse satisfecha, pues no solo respondió a un agravio personal, sino que actuó en bien de la sociedad. “A ese estafador no le quedarán deseos de engañar a nadie más”.

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Publicado el abril 12, 2013 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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