Un abrazo a la vida

IMG_1305La provincia en el 2013 reportó más de seis mil 200 nacimientos con una tasa de mortalidad infantil de 4,0 fallecidos por cada mil nacidos vivos.

Zucel María abrió los bracitos a la vida antes de tiempo. Mientras crecía en el vientre de mamá, un suceso inesperado adelantó su llegada. Con tan solo 27 semanas arribó a este mundo y su peso no excedió los 700 gramos; era una minúscula semilla que aún no estaba preparada para germinar. A pesar de ello, los latidos de aquel corazoncito emanaban las esperanzas de un futuro. 

El personal médico no escatimó esfuerzos para salvar a la pequeña. Días y noches de desvelos valieron para ver brotar las sonrisas y la gratitud de los familiares. Muy pronto aquellos primeros momentos de dolor se convertirán en páginas amarillas; ella vivirá con la satisfacción de integrar esa extensa lista de niños que agradecen la suerte de haber nacido en este pedazo de cielo.

Y no es para menos, pues la provincia en el 2013 reportó más de seis mil 200 nacimientos con una tasa de mortalidad infantil de 4,0 fallecidos por cada mil nacidos vivos, cifra muy positiva de acuerdo al propósito nacional. Detrás de ese resultado se encuentran las manos de miles de profesionales que a diario entregan lo mejor de sí para asegurar el bienestar de las madres y de los bebés. Una verdadera proeza que solo se compensa con el regocijo en los hogares tuneros y el crecimiento de la nueva generación.

LA MATERIALIZACIÓN DE LOS COMROMISOS

Durante el primer semestre del 2013 el programa materno infantil (PAMI) en el territorio atravesó por dificultades que conllevaron a replantear las estrategias. En esa etapa inicial habían fallecido cinco infantes más que en igual período del 2012. A partir del segundo semestre, la implementación de las medidas reflejó su impacto en la disminución de 12 fallecidos respecto a la cifra registrada en esa fecha del año anterior.

“De manera global –explica Rafael Arias Rodríguez, director provincial del PAMI- se constataron siete decesos menos respecto al 2012 a causa de la inmadurez o prematuridad extrema, las malformaciones congénitas y las infecciones. Esa cifra nos ubica entre las provincias que más reduce las defunciones con relación al ciclo precedente.”

Los indicadores muestran un descenso en el índice de infantes que nacen con bajo peso. Igualmente se logra disminuir la tasa de mortalidad por defectos congénitos y la escolar permanece dentro de los parámetros establecidos. En el caso de la preescolar se ve afectada a expensas –principalmente- de los padecimientos malignos.

La terapia intensiva del pediátrico Mártires de Las Tunas mantiene un nivel de supervivencia superior al 95 por ciento al igual que la sala de Neonatología del hospital Ernesto Guevara, que además destaca a escala nacional en la atención al recién nacido con un peso menor de mil gramos.

Para mostrar ese salto cualitativo y cuantitativo se brinda una asistencia diferenciada a las gestantes, principalmente a las de riesgo incrementado: mujeres obesas, hipertensas, desnutridas, en edades avanzadas o en la adolescencia. Entre las 26 y 32 semanas de embarazo, el equipo básico de trabajo (GBT) les realiza un seguimiento diario.

Los lactantes menores de tres meses también son visitados todos los días por el GBT. En caso de que el pequeño –después de ese tiempo- presente peligros asociados con la desnutrición, algún tipo de cardiopatías corregida quirúrgicamente o no… se prolonga el seguimiento hasta el primer año.

Tras los brotes de cólera en el territorio se promueven acciones para garantizar la calidad del agua que consumen los bebés y el aseguramiento de sobres de sales de rehidratación oral en sus casas.  Asimismo, en las áreas de salud y en los hospitales existe un suministro adecuado de materiales y medicamentos.

EL VALOR DE LA SONRISA

Tardó mucho en llegar aquel fruto a su vientre. A sus 35 años había perdido las ilusiones de obtener el mejor de los regalos: un hijo. Cuando recibió la noticia, afloraron sentimientos de alegría y a la vez de miedo. Ella conocía a los riesgos que se sometía y aún así eligió ser madre.

“Esta paciente es uno de los mayores desafíos que tenemos en la sala de cuidados perinatales. Su embarazo es muy complicado, porque padece varias enfermedades; cada nuevo día es un combate ganado y una esperanza renovada. Tratamos de alimentar su espíritu para que sienta este centro como la propia casa, refiere la doctora Maritza Páez, directora de la maternidad en el hospital Guevara.

Esa gestante no es la única que recibe un óptimo cuidado, muchas tuneras son testigos de la abnegación del colectivo de trabajo. En los últimos nueve meses un grupo de 70 embarazadas han pasado por la terapia intensiva con afecciones muy complejas. Cuando se trata de salvar a un ser humano no se escatiman medios ni esfuerzos; obstetras y neonatólogos laboran de manera mancomunada.

“Si no disponemos de algún medicamento se envía la ambulancia a buscarlo a otra localidad. No nos interesa si lamentablemente la persona va a fallecer en horas posteriores, lo importante es que en ese momento requiere del recurso y se hace hasta lo imposible para obtenerlo”, explica la doctora.

Según Páez es preciso enfatizar en el apoyo emocional que se brinda a las féminas. “Cuando una mujer entra a un quirófano y escucha una palabra alentadora o siente una mano sobre su cuerpo en señal de apoyo se eleva su estado inmunológico. A las madres que están en terapia le llevamos fotos de sus bebés, lo que repercute en su grado de satisfacción y ellas agradecen ese gesto.”

UN 2014 CON DESAFÍOS

A pesar de los notables avances, aún persisten brechas en la atención primaria que solicitan inmediatas soluciones. El doctor José Armando Arronte Villamarín, director provincial de Salud, dijo que más del 70 o el 80 por ciento de las mujeres concibieron el embarazo con un bajo peso importante, sin haber recibido previamente un suplemento vitamínico.

En los diferentes análisis también se detectaron las captaciones intermedias de la gestación, lo que provoca la pérdida del ultrasonido del primer trimestre. Asimismo existe falta de control del riesgo preconcepcional, cuestión que atenta contra el desarrollo de una maternidad feliz.

“Es preciso mejorar la calidad de la asistencia en los hogares maternos, trabajar con mayor intención y reforzar con especialistas a nivel de los hospitales”, apuntó Arronte.

La población deber ser consciente de su responsabilidad, pues las indisciplinas maternas (el abandono de las instalaciones médicas, las relaciones desprotegidas, el incumplimiento de las orientaciones) también laceran los resultados de un programa, que constituye hoy baluarte de la Salud Pública.

Sin dudas, este 2014 los mayores retos radican en alcanzar la integración de todos los factores y promover las conductas preventivas desde la propia comunidad. De esa manera muchos niños como Zucel abrazarán la vida con las  garantías de un mañana.

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Publicado el enero 2, 2014 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

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