El rostro de la vejez

El paso del tiempo marcó su rostro con una expresión fruncida de cansancio, la textura de su piel mucho discrepaba de la de aquella joven veinteañera que solía disfrutar de los bailes de sociedad en el antiguo Eliseo. Su caminar, aunque siempre fue pausado, también revelaba el agotamiento de su cuerpo; sus ojos, ¡ah sus ojos!, perdieron el brillo natural y poco quedó de aquella mirada imponente y soberbia, en su lugar, una azulada ternura. IMG_1564
En cada uno de sus resabios dejaba entrever la inconformidad con la nueva imagen que le tocaba lucir. Sin embargo, la fortaleza de su espíritu continuaba intacta y sin ella misma percibirlo, narraba con orgullo la historia de su propia vida, una historia de más de siete décadas. El sentir de esta mujer de cabellos blancos quizás sea el de cualquier persona que llega a la tercera edad, pues a muchas les cuesta asimilar esta etapa llena de cambios, pero igual de hermosa a las precedentes, con mucho que mostrar y enseñar a las futuras generaciones.
La aparición de muchas dolencias son algunos de los signos más frecuentes en esta población, razón por la cual constituye un verdadero desafío, garantizar una vida no sólo más larga, sino también más sana y activa.
En la actualidad se percibe un aumento del envejecimiento, una de las implicaciones sociales y demográficas más significativas emanadas del descenso de la natalidad, la mortalidad y el notable crecimiento de la expectativa de vida. La provincia muestra un índice de un 17,8 por ciento de envejecimiento y se espera que para el 2025 ya posea las características de una población envejecida.
Guiuzel Cutiño Pavón, jefa del departamento del adulto mayor en la localidad, manifestó la necesidad de brindar apoyo y comprensión a quienes transitan por esta etapa de la vida. “El anciano es parte importante de nuestras familias y no debe ser visto como un estorbo; posee la experiencia que carece la juventud. De ahí la necesidad de crear bases solidas de amor, respeto y protección hacia nuestros abuelitos.”
“Encontramos adultos mayores con abandono familiar y esta es hoy una de las principales preocupantes. Para los que trabajamos en su cuidado es un privilegio devolverles una sonrisa y debe serlo también para sus familiares”, agregó la doctora.
Desde un enfoque comunitario e institucional se despliegan importantes acciones para mejorar la calidad de vida de este segmento poblacional. Con ese fin labora el personal de salud en los nueve hogares de ancianos y las ocho casas de abuelos de conjunto con el programa del médico y la enfermera de la familia.
Sin dudas, la atención a los adultos de la tercera edad constituye una prioridad y un logro del sistema cubano. Desde el propio triunfo de la Revolución en 1959, el gobierno acrecienta sus esfuerzos -desde el punto de vista social, legislativo y de asistencia médica- en aras de mantener, prolongar y recuperar la funcionalidad física, mental y social de ese segmento poblacional.

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Publicado el octubre 23, 2015 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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