Sin cargos en la conciencia

images3Beatriz reconoció una erupción inusual en la piel y un escalofrío inundó cada partícula del cuerpo. Sintió una fuerza sobrenatural que la ataba a la cama. Intentó incorporarse y fue entonces, que su cabeza comenzó a estallar en mil pedazos. Parecía que la calentura iba a romper el termómetro; ni uno solo de sus huesos le respondía y tuvo la sensación de no querer abrir los ojos. En medio de la angustia quiso buscar explicaciones, pero no encontró respuestas.

imagesA duras penas, echó a cuestas todo el malestar y sin pensarlo dos veces se dirigió al hospital. En el camino, un dolor estomacal ensombreció su rostro y comenzaron unas nauseas de aquellas que hacen revolver hasta el alma. Ya en el centro refirió los malestares y de inmediato fue transferida a una sala de ingreso.

Allí, bajo un mosquitero, se encontró sola, con su conciencia. Y fue entonces que sintió un peso de culpas sobre la espalda. Recordó aquel tanque sin tapar, el patio mal saneado –por el que tantas veces fue requerida- el viejo neumático, victima del olvido y el basurero del frente, “adornando” la cuadra. No solo había expuesto su salud, sino la de su familia y vecinos.

Quienes han sufrido las consecuencias de la picadura del Aedes aegypti, conocen con exactitud lo que aquí expongo. A estas alturas no hace falta convencer a nadie de lo obvio: el principal trasmisor del dengue, merodea libremente como un miembro más del vecindario sin encontrar rival poderoso.

Las indisciplinas sociales y la escasa percepción del riesgo nos colocan en una cuerda floja, en la que un solo paso en falso nos llevará sin reparos hacia el fondo del abismo. Actuaciones equivocadas de no pocos tuneros abren espacio al vector, como si ello no representara un peligro potencial al bienestar de todos.

Para nadie es un secreto que el dengue, es una enfermedad viral febril y aguda que en su manifestación más severa puede causar hasta la muerte. Ante la aparición de cuadros febriles hay que acudir de inmediato al médico. El personal calificado determina la conducta más adecuada para preservar la salud del paciente y evitar una propagación.

Este virus se perpetúa gracias a su ciclo de trasmisión: hombre- Aedes aegypti – hombre. Para que se produzca este curso tienen que estar de manera simultánea el virus, el vector y el huésped susceptible. La hembra aegypti queda infectada cuando se alimenta de un humano infectado, después de un período de incubación intrínseca de 10 a 12 días se convierte en portadora de la dolencia y lo trasmite a la persona sana mediante la inyección del fluido salival.

La experiencia de estas décadas de Campaña ha demostrado que es posible mantener los índices del mosquito por debajo de los permisibles. El autofocal familiar y laboral es la clave para destruir el diminuto insecto; más ahora que se acercan los carnavales en nuestra ciudad y ello podría significar más complicaciones en la situación epidemiológica.

Más que deseos y buenas intenciones, se precisa de la voluntad y el compromiso de toda la sociedad, solo así el Aedes dejará de formar parte de nuestra realidad para que no haya más Beatriz con cargas tan pesadas en la conciencia.

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Publicado el octubre 25, 2015 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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