Páginas de dolor en la memoria histórica

Un 19 de noviembre de 1981 la prensa cubana anuncia la erradicación de la epidemia del dengue hemorrágico, después de llevarse a cabo la campaña nacional contra su agente transmisor, el mosquito aedes aegypti.

DENGUEMás de 30 años han transcurrido de la epidemia de dengue hemorrágico, y aún la angustia vivida por las familias cubanas perdura en la memoria histórica. Esta variante contagió a 344 mil 203 personas y arrancó la vida a 101 niños y 57 adultos. En Las Tunas se reportaron un total de ocho mil 245 enfermos y seis fallecidos.
La cepa asiática que circuló en esos momentos nunca antes se había registrado en nuestro país, ni en el continente. Cuando comenzaron a reportarse los casos febriles en la provincia, el personal especializado se puso en función del control de la afección. Fueron creados los puestos de mando municipales y provincial y se adoptaron las medidas de saneamiento.
En esta lucha no solo trabajaron a los operarios de Salud, sino además el personal de otros organismos. Había cientos de compañeros de la Agricultura dedicados a la fumigación en zonas agrícolas.
En aquel entonces se elaboró un programa compuesto por tres fases; la primera fue la de emergencia que requirió de la contribución de todos los ciudadanos para cumplir con urgencia las medidas de higienización. La segunda de ataque intensivo, dedicada a eliminar los criaderos del vector y una tercera de consolidación con el propósito de sistematizar la vigilancia. Hoy la lucha antivectorial es unas de las mayores fortalezas del sistema médico cubano.
Acontecieron días y noches de desvelos, pero el apoyo de la población permitió que el número de afectados fuera inferior al de otras provincias. Pausides Calisté Semanat, responsable de vectores en 1981, explicó que el aproximado del costo económico anduvo por los 103 millones de dólares, en medidas de control y atención médica se invirtieron 41 millones, los salarios pagos a pacientes adultos fue de cinco millones y en el inicio del programa de Aedes aegypti se utilizaron 43 millones.
La culpabilidad del entonces gobierno de EE UU ha sido desenmascarada. Eduardo Arocena, cabecilla de la organización terrorista Omega 7, confesó que el dengue hemorrágico fue introducido a Cuba a través de grupos afines de origen cubano en suelo estadounidense. Además en 1975 el científico norteamericano Charles Henry Calisher en una visita a la isla constató la no existencia de anticuerpos al virus 2 del dengue en la población cubana. Sin embargo, el ejército norteamericano aplicó una vacuna de protección al personal de la base de Guantánamo días antes de propagada la enfermedad, por lo que allí no se reportaron casos.
A ello se agrega que los cubanos tuvieron que adquirir insecticidas y equipos de fumigación en terceros países a un costo adicional de millones y con una crucial demora en su llegada al país; factor esencial de muchas de las muertes.
Los responsables de estos repudiables hechos -alejados de la lógica y el sentimiento humano- no lograron doblegar a quienes habitan en el pequeño archipiélago. La erradicación del dengue en tiempo récord, es una muestra de la decisión resulta a defender las conquistas y poner en alto el nombre de la medicina cubana

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Publicado el noviembre 19, 2015 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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