Un diagnóstico cambia tu vida

índice“Dos días antes de cumplir 20 años me diagnosticaron el VIH, y sentí que el mundo se me vino encima. Ese resultado me cambió la vida; yo estudiaba medicina y no pude continuar; tal vez hoy fuese un médico especialista en cirugía, pero la enfermedad truncó mis sueños y hoy me siento frustrado en ese sentido.”

Han trascurrido ocho años de aquel diagnóstico y este joven –que prefiere reservar su identidad- al rememorar sus vivencias no puede evitar pensar en las cosas que perdió y en lo diferente que hubiese sido su historia de no haber adquirido el virus. Y es que esta mal lacera la existencia de los individuos, a tal punto que les revierte el presente y el futuro.

Mucho camino ha debido andar mi entrevistado, aparejado a un dolor que solo quien lo vive puede comprenderlo, sin embargo su fuerza interior y sus ansias de superación le han permitido seguir adelante. Su deseo es que las personas no repitan su experiencia, quizás por eso, hoy comparta con nosotros su realidad.

“Después de pasado ese primer momento ingresé en el sanatorio de Holguín durante tres largos meses, allí recibí atención médica especializada, psicológica y nutricional.  Después que salí de ese lugar estudié la carrera de Higiene y Epidemiología, me gradué con título de oro y como alumno integral, demostrándole a los demás que mi condición serológica no me hacia diferente.

En los inicios mi familia me sobreprotegía, hasta que se fueron adaptando.  La sociedad no me rechazó, solo me sentí excluido cuando prácticamente me obligaron a abandonar mis estudios de medicina, pues en aquel entonces las concepciones eran distintas a las actuales.

Pienso que la población no puede ver la epidemia como algo normal, porque aunque tiene un tratamiento seguro, mata y no tiene cura. Es admirable que la gente no nos discrimine, ni aparte, pero eso no significa que pierdan el temor a infectarse y minimicen la gravedad del asunto. Es preciso cuidarse en cada relación sexual, yo no tenía una vida desordenada y enfermé, porque simplemente no me protegí.”

En su testimonio, el joven comentó la influencia positiva que tuvo el equipo de apoyo a personas que viven con VIH, en su estado psicológico y físico. “Encontré un espacio para socializar y compartir criterios, colaboré  con ellos para que otros se sumaran, eso no solo me ayudó a mí, sino además,  a mi familia y me mostró que yo no estaba solo y siempre podía ser atendido”.

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Publicado el febrero 16, 2016 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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