Detrás de una mujer, una historia

DSC_9155
Vive allí desde hace ya más de siete décadas y hasta las piedras reconocen sus pisadas.  Ayudó a forjar a golpe de esfuerzo  el poblado de San Rafael en los límites de Manatí y Las Tunas. Su nombre: Lesma González Driqui.

A esta señora le sobra belleza y valor en el alma. Aún recuerda con claridad los días en los que, junto a su hermana, entraba a la ciudad de Las Tunas, con alimentos para los rebeldes en la Sierra. Ella es otra de las mujeres, que desde el anonimato, luchó por esta Revolución y siente orgullo de ello.

“Fui colaboradora del movimiento 26 de julio, cuenta Lesma. Cada quince días, yo iba a la ciudad a caballo, trasladando armas y balas. Los alimentos (salchichón, barras de guayaba, latas de conserva…) los llevaba bajo unos vestidos, que les decían engañadoras. Ya estaba esperando la orden para ir a la Sierra cuando nos avisaron del triunfo el Primero de Enero.”

Después de la victoria no detuvo su marcha. En esta comunidad fungió como delegada durante dos períodos de mandato y del bloque de las federadas. Por más de 13 años laboró en la caña y luego en el círculo social de este lugar. Una vida entregada a la causa revolucionaria, vida que estaría dispuesta a dar si se trata de defender nuestras conquistas.

“Ahora me dedico a la crianza de animales; tengo mi puerca, guanajos y chivos. Pienso sacar un crédito para compara más chivos. Aspiro a seguir viviendo para luchar por esta Revolución, por ella doy mi vida y así lo he inculcado a mis hijos”.

Lesma reconoce el vuelco que ha dado San Rafael con la llegada del proyecto comunitario Por nosotros mismos. Nuevas razones y esperanzas animan a los casi 200 pobladores.  “Estamos viendo la grandeza de esta obra; se repararon la bodega, escuela, el círculo y el consultorio médico de la familia.”

Aquí también se realizan actividades deportivas, jornadas por la salud con pesquisas para la detección de casos febriles y cólera, así como pruebas rápidas de VIH/Sida. Igualmente se ha prestado mejor atención a las personas más necesitadas con déficit de recursos, problemas de salud y de la vivienda.

Y aunque definitivamente, ella sí conoce el dolor, ese que hiere el corazón cuando se pierde un hijo, es una mujer emprendedora. Cada día se levanta con ganas de hacer, porque su nombre también pudiera ser, constancia.

Anuncios

Publicado el marzo 28, 2016 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: