Por una sonrisa sana

sonrisaDesde hace tiempo comenzaron a sangrar sus encías, principalmente durante el cepillado. Marcia debía acudir al dentista, pero las situaciones en la casa, el trabajo y la escuela del hijo de alguna manera le obligaban a dejar para después aquello que aparentemente no era un problema grave.

Así transcurrieron, días, meses y años; hasta que comenzaron a aflojarse sus dientes y poco a poco perdió unos cuantos de ellos. A sus cincuenta y tantos años no solo dejó de lucir una hermosa sonrisa sino que además, disminuyó su autoestima. Hoy sufre la decisión errada de postergar tantas veces las visitas al estomatólogo.

Quizás muchas personas sientan como suya la experiencia de Marcia. Y es que la enfermedad de las encías es una de las afecciones orales más comunes y la segunda causa de pérdida dentaria. Inicialmente no suele presentar síntomas inmediatos, característica bastante peligrosa. Transcurre por varias etapas; la primera es la denominada gingivitis o inflamación de las encías, que puede aparecer durante el cepillado, la limpieza con hilo dental o sin motivo aparente.

Si esta fase inicial no se trata, puede desencadenar la periodontitis, dolencia que destruye los tejidos del diente. Algunos de los síntomas son bolsas gingivales, dientes flojos, mal aliento, retracción de las encías. Esto no es todo, puede causar sufrimientos, limitar la habilidad de masticar, afectar la capacidad de hablar, la apariencia, y por ende disminuir la calidad de vida.

Existen factores que incrementan el riesgo de sufrir estos trastornos. Entre ellos la placa dental que se forma casi siempre alrededor del diente; si no se elimina, las bacterias producen inflamación en las encías. Con el tiempo, la placa gana espacio, lo que agrava la hinchazón y comienza a destruir el hueso y la encía. Cuando se endurece esta placa se convierte en un cálculo dental, conocido comúnmente como sarro, que es más difícil de limpiar y ello agiliza el daño causado por las bacterias.

Al mismo tiempo, la mala limpieza bucal, los cambios hormonales durante el embarazo, el estrés, la diabetes sin controlar, y el consumo excesivo de alcohol y el tabaquismo constituyen elementos desencadenantes para la aparición de la enfermedad.

¿Qué hacer? Aunque en etapas tempranas, la gingivitis es reversible, una vez que llega a la periodontitis, lo único que se puede hacer es frenar el proceso para que no destruya el hueso y los tejidos alrededor de los dientes. Ante ello, lo más sensato es acudir a la clínica estomatológica del área de salud cuando aparecen los síntomas.

Los especialistas recomiendan además, mantener una adecuada higiene bucal. Las personas en sus casas pueden hacer mucho por sus encías, y la clave está en la prevención a partir del cepillado regular y correcto de los dientes y boca, tras cada comida; de esa manera evitará que se apague la sonrisa.

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Publicado el julio 4, 2016 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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