Las trampas de la moda

descarga (1) Cada vez que alguien decide que va a vestir – de manera consciente o inconscienteimages (2) – se ajusta hasta cierto punto a lo establecido por la moda. En definitiva es ella la que determina las prendas que se venden en las tiendas. La gran mayoría compra ropa nueva no porque la suya esté deteriorada, sino para cambiar y estar a tono con las nuevas tendencias.

Usar el atuendo apropiado contribuye a mejorar la autoestima, disimular las imperfecciones físicas o a realzar los atributos. Al mismo tiempo, el vestuario influye en cómo nos ven los demás. Por otro lado, llevar trajes de un modelo más o menos parecido al de las otras personas, ayuda a no sentirse fuera de lugar.images (1)

Sin embargo, la moda esconde sus trampas. Los compradores incautos pueden verse enredados en un ciclo inacabable de comprar y desechar, tan solo para mantener actualizado el armario. Y es que, la industria de la confección constantemente crea nuevos estilos y se nutre del deseo de tener cosas modernas y el de ser aceptado.

Ciertos grupos reflejan en su forma de vestir un modo de vida liberal o incluso determinada ideología; quizás un poco extravagante y excéntricas, pero uniforme con los suyos. El peligro está en que otras personas, se ven atraídas por el estilo de esa vestimenta, aunque no compartan el mismo ideal; y al usar esos atuendos pueden trasmitir una falsa impresión, contraria a sus verdaderas creencias.

Las modas pronto pasan de moda: surgen con un cantante u otro personaje famoso y luego desaparecen. A pesar de ello, ciertos atavíos llegan a permanecer por mucho tiempo en boga con una que otra modificación. Tal es el caso de los jeans, que desde los años cincuenta ganaron popularidad y hoy la gente lo lleva para diferentes ocasiones.  images (3)

Los jóvenes son los más bombardeados por la industria textil y del calzado, y nada les resulta más agobiante que no poder estar a  tono con lo “último” o por lo menos con aquello que llevan puesto sus compañeros. Quienes se toman demasiado en serio esta cuestión se preocupan en exceso por su físico. El culto a la delgadez, por ejemplo, esclaviza a miles de muchachas en el mundo, provocando trastornos como la anorexia y la bulimia.

Ciertamente la imagen merece atención, pero es preciso ser equilibrados en ese punto. El secreto está en adquirir prendas prácticas que nos asienten mejor y combinen con lo que ya tenemos. No hay que olvidar que la ropa es simple envoltorio, nuestro valor como individuos depende de las cualidades interiores y no de la belleza externa. Cualquier buena impresión que pueda suscitar nuestra apariencia, desaparecerá en breve tiempo si la personalidad no la complementa.  Vistámonos pues, de humildad y amor.

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Publicado el agosto 30, 2016 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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