Retos

La atención a la madre y al niño constituye la razón de ser del Programa Materno Infantil (PAMI), que en esta provincia replantea sus estrategias para mejorar los indicadores. Al cierre del primer trimestre de este 2017 no se reportan muertes maternas, resultado sostenido desde el pasado calendario; sin embargo, el índice de mortalidad infantil es superior a la media nacional a causa del parto pretérmino y las infecciones adquiridas en la comunidad.

Ante esta situación, la labor se encamina a la génesis del problema que se halla en el período preconcepcional. De un total de 137 mil mujeres tuneras en edad fértil (de 12 a 49 años) el 78 por ciento ha acudido a los consultorios del Médico y la Enfermera de la Familia a recibir la consulta de planificación familiar.
Osmara López Borrero, jefa del PAMI, refiere que el objetivo de esta intervención es evaluar a las féminas desde el punto de vista biológico, social, ambiental, psicológico para identificar si tienen o no las condiciones de concebir el embarazo, transformar los riesgos y evitar las futuras complicaciones. “Necesitamos -insistió- que asistan a estas consultas, y no esperen a una cita.
“Allí también se les indica el consumo de ácido fólico para prevenir las malformaciones congénitas, obtienen información sobre los diferentes métodos anticonceptivos, y se negocia con la pareja el más idóneo según sus particularidades. Quienes no pueden tener hijos por una condición no modificable pueden optar por la ligadura, procedimiento que se realiza en el hospital Ernesto Guevara y en los servicios de cirugía de los municipios de Puerto Padre, Jobabo y Amancio”.
Al mismo tiempo se intensifican las medidas preventivas con las adolescentes, por el peligro que entraña la gestación en ese grupo. Se conoce que en la localidad, de mil mujeres de 12 a 19 años, más de 50 salen embarazadas. Es esencial promover charlas educativas sobre la sexualidad, la concepción en edades adecuadas de la vida y las consecuencias de una maternidad no deseada para el desarrollo individual de la madre y del bebé.
La Especialista recomienda la adecuada nutrición, principalmente con la lactancia materna, considerada la primera vacuna para el bebé. “En los menores de 1 año las enfermedades respiratorias, las infecciones del sistema nervioso central y las diarreicas pueden desencadenar complicaciones graves. Es responsabilidad de la familia detectar los primeros signos de alarma en el lactante (cambio de conducta, irritabilidad, temperatura elevada…) y acudir de inmediato al facultativo”.
La pérdida de un niño o de su madre lacera a toda la sociedad; formar todo un movimiento local con el apoyo intersectorial, la participación comunitaria y la implementación de acciones sanitaria más que un deber, constituye una obligación.

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Publicado el abril 17, 2017 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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