Archivos Mensuales: enero 2018

La sonrisa que cura

Las Tunas.- El ambiente cobra alegría y de los rostros tristes brotan las sonrisas cada vez que irrumpen con sus trajes coloridos y extravagantes. Llevan puesta una nariz roja muy graciosa, sombreros y coletas. Son payasas que eligieron mostrar su arte en los centros asistenciales de esta ciudad como terapia para rehabilitar a los enfermos.

“Esta labor es completamente humana -dice Ariadna Cruz Pérez-. Nos hemos reunido porque queremos sacar el estrés de cada uno de los pacientes con larga estadía, estimularlos y hacerlos reír. Fuimos convocadas por un curso que llegó al sector de Salud“.

Desde el mes de febrero se conformó este elenco de payasas terapéuticas, que provienen de diferentes ramas: Psicología, Rehabilitación, Enfermería, instructor de arte y ama de casa.

“Visitamos el pediátrico Germán Milanés de la provincia de Granma. También nos hemos presentado en Vázquez, en el hospital psiquiátrico Clodomira Acosta Ferrals, en el hogar de ancianos y en el Centro Psicopedagógico de esta ciudad. Habitualmente estamos los miércoles en el pediátrico Mártires de Las Tunas”, comenta.

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Cuando habla el corazón

 ¿Cuál es la palabra que más te estremece? La respuesta brota sin titubeos, no de su garganta, sino desde ahí, donde palpita la existencia: “Madre”, me dice y hace una pausa como quien no necesita argumentar lo obvio. Pero yo quiero saber, y comienzo a indagar los porqués.

“Es lo más sagrado de mi vida y sin ella no puedo ser feliz. Siempre le he caído atrás, hasta cuando va para la casa de los vecinos. Mi gran deseo es tenerla conmigo”, afirma.

¿Dónde está? “Mi mamá se fue del país al igual que tía. Las dos me criaron y a mi papá lo conocí hace pocos años. Yo me quedé en un ranchito muy malo, que no tiene frente, cama, está vacío. Tía prometió comprarme una casita para estar cerquita de ella”.

¿Qué imaginas para el futuro? “Sueño que estoy al lado de mi hermano Cristian Alejandro y que la familia se ha vuelto a juntar. Pienso que somos felices y celebramos un cumpleaños. Me hacen mucha falta”.

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El PAMI en Las Tunas, al cierre del 2017, registró un índice de mortalidad infantil de 4,2 por cada mil nacidos vivos, con una defunción más que en el pasado 2016. El período inscribe cinco mil 919 nacimientos, con un ascenso poco significativo de la natalidad. Sin embargo, los resultados cualitativos fueron superiores, evidenciado en los avances de varios indicadores.

 

 

 

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Terapia Intensiva, donde vive la esperanza

Terapia Intensiva, donde vive la esperanza (+audios y video) 

 Yudith Martínez Salina es una de las tantas madres que este año agradecen el esfuerzo del personal de Terapia Intensiva del hospital pediátrico Mártires de Las Tunas. Su pequeño Evil de tan solo 9 meses sufrió una complicación respiratoria y le detectaron una malformación en ese sistema. A pesar del dolor y los terribles momentos vividos, ella percibe la dedicación de quienes allí lo han dado todo para salvar a su hijo.

“La atención es maravillosa, no tengo quejas. Lograron sacar a mi niño adelante después de varios días ventilado, y eso no tengo cómo pagarlo”, dice y el llanto arrebata sus palabras.

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La ciencia al servicio de la vida

mia Sonríe con la inocencia de su primer añito. Mira todo a su alrededor cómo redescubriendo los rostros y aquel espacio tan familiar. Anda feliz de brazo en brazo; eso lo dicen sus vivarachos ojos negros. No se siente ni un poco impresionada con los atuendos de las personas que allí permanecen “hechizadas” a su encanto. Para ellos, esta niña siempre será Milagrito, aunque los registros de inscripción indiquen que su nombre es María.

A la madre no le molesta tal sentido de pertenencia, por el contrario, agradece a cada uno de los profesionales de la sala de Neonatología la posibilidad de despertar cada día al lado de su hija. Y no es para menos, nació con 28 semanas de gestación, su peso fue de 800 gramos y bajó a los 500. Fueron días y noches de desvelos para salvarla; y verla, así, tan saludable, es un bálsamo para el espíritu.

“No puede ser diferente -dice visiblemente emocionada Yodalis Cedeño Ramírez, jefa de este servicio- porque significa que valió la pena el sacrificio. Entregar un bebé sano a sus padres es como volver a dar a luz, una siente como que trajo a un hijo al mundo. No nos despegamos de nuestros pacientes, aunque ya no estén en edad neonatal”.

A pesar del agitado y constante quehacer, ella deja un breve espacio para disfrutar de su Milagrito. Entre ambas se percibe una gran conexión. La pequeña toma el estetoscopio y la doctora se las ingenia para recuperarlo. Poco después Yodalis se aleja por el pasillo, sabe que volverán a reencontrarse. Adentro, otros bebés reclaman sus esfuerzos.

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