Enfermedad, ¿amo del hombre?

índice2Un antiguo proverbio confirma que “la enfermedad es el amo del hombre”. Quienes son víctimas de algún padecimiento crónico pueden dar fe de la crueldad de este “dueño”. Sin embargo, me atrevo afirmar que la enfermedad suele ser más un invitado que un amo. Y es que la mayoría de estas dolencias son evitables, pero los estilos de vida malsanos y peligrosos las convidan a entrar en nuestro organismo.

Julián, un hombre de 50 años, pagó el precio de haber fumado durante casi cuatro decenios. Un cáncer de pulmón es el resultado de vivir entregado al cigarro. Hoy es esclavo de este mal, pero, ¿quien abrió las puertas de esta terrible enfermedad? La respuesta es obvia, quizás por eso – en medio de tanto dolor- no pasa un instante sin arrepentirse de sus equivocadas decisiones.

Lamentablemente, su caso no es el único. A pesar de los conocidos peligros del tabaquismo para la salud y la economía familiar, cada año aumenta el índice de fumadores. Y por supuesto, no es posible calcular en dinero el sufrimiento emocional que representan los daños físicos y psíquicos.

El abuso del alcohol también se ha vinculado a diversos padecimientos, entre ellos, la cirrosis hepática, las afecciones del corazón, la gastritis, las úlceras y la pancreatitis. Su consumo durante el embarazo puede causar graves trastornos al feto.

Quienes beben en demasía son más propensos a manifestar la violencia, y esta, a su vez, provocar lesiones que requieran de atención médica. Eso bien lo sabe Felipe, quien en incontables ocasiones ha despertado rodeado de botellas vacías, ceniceros repletos de colillas y uno que otro moretón en el rostro. Cuando desaparece la euforia de las fiestas nocturnas, promete no repetir la escena, pero no resiste la tentación y vuelve a sumergirse en el alcohol.

Otra de las evidencias de los inadecuados estilos de vida es el incremento de las personas con virus de inmunodeficiencia humana. En nuestra provincia, a pesar de la labor educativa con los jóvenes para reducir la propagación de la epidemia y mitigar sus efectos, las estadísticas indican un aumento de afectados en este grupo de edades. El sexo masculino aporta la mayor cantidad de casos, pero el número de féminas también es preocupante.

Así, pudiéramos citar un sinfín de afecciones, cuyo principal factor de riesgo es nuestra propia conducta y los hábitos nocivos. Lo más importante es aprender a cuidar la salud, de lo contrario su cuerpo cobrará a corto o largo plazo las malas determinaciones; entonces sí, tendrá que ser esclavo de una enfermedad por el resto de su existencia a sabiendas de que usted se colocó las cadenas.

 

 

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Publicado el enero 30, 2016 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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